miércoles, 5 de abril de 2017

XING YI, DEJAR IR

Mente:

Una vez se han interiorizado los movimientos, estos se realizan de forma natural relegando a la mente a un papel de mero observador, convirtiendo así el entrenamiento en una verdadera meditación, es decir en un "estar en el presente".

Lo que uno se encuentra en el presente es la carga que acarreamos en nuestro inconsciente, que son las experiencias con algún proceso emocional pendiente, y que se van a manifestar a nuestra conciencia a modo de sufrimiento, es decir, con pensamientos, emociones o estados de ánimos desarmónicos, también con sensaciones desagradables e incluso dolores; razón por la que se huya de este "lugar" de forma sistemática.

Por lo tanto, permanecer en el presente te propone un reto, que es la de encontrarte con tu propia sombra, pero también te concede el mayor de los regalos, que es la oportunidad de ir devolviendo la Paz a todos esos momentos en los que se perdió. 

¿Y esto cómo se hace? 

Permaneciendo en una actitud observadora, aceptando de forma sincera cada cosa que emerja y dejarla que siga su camino.

Imagina una carretera por la que pasan coches rosas, que nos hacen sentir bien, y coches negros que nos hacen sentir al revés. Como un coche negro nos ha hecho sentirnos muy mal, a partir de ahora ponemos una barrera a los coches negros para que no pase ni uno más; y como el primer coche rosa que viene te concede un gran alivio, pues te aferras a él y no lo sueltas, es decir, levantas otra barrera. Resultado, los coches de todo tipo empiezan a acumularse provocando que cada vez haya menos energía a tu disposición y por otro, el aferramiento a un tipo de emociones que expresamos constantemente.

La solución está en aceptar, nada más. Incluso al principio nos puede ayudar verbalizar el proceso diciendo "te acepto", para después decir: "te dejo marchar", pero siempre desde esta actitud observadora, sin ánimo de cambiar nada, simplemente aceptando todo aquello que el presente nos muestre, todo aquello que en su día no se supo expresar.

La actitud a evitar sería la concentración, necesaria para una serie de actividades, pero no para esta, porque al concentrarte te aferras a aquello que atiendes y por lo tanto deja de fluir. Lo que buscamos es observar el flujo del río a través de nosotros, dejando que siga su curso. 

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